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miércoles, 22 de enero de 2020

¡Sí se puede!

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Qué bonito fue. Qué ilusión. Qué emoción. Qué viaje. Qué recuerdo.

Durante toda la semana se fue gestando un desplazamiento histórico. Un desplazamiento que, impulsado por el mismo RCD Espanyol, tenía que ser un golpe sobre la mesa, un cambio radical en la dinámica, en los ánimos, en todo lo que envolvía al club. Y así fue. La llegada del nuevo entrenador, el último resultado liguero, los recientes fichajes, el resultado positivo en Copa... todo influyó para que se agotaran todas las entradas de que disponía el Espanyol para ir a Villarreal. Más de 1.400 pericos se iban a desplazar con los autobuses gratuitos que el mismo club fletó desde diferentes puntos de la geografía catalana. Se calculaba que otras 1.500 personas viajarían a título personal, en vehículo privado. Al final, unos 3.000 pericos en el Estadio de La Cerámica, de los que puedo destacar, sin miedo a equivocarme, representación de más de 70 peñas. Cómo lo disfrutamos.

El pasado domingo 19 empezó temprano. A las 8:30h habíamos quedado con Alfredo, los hermanos Soler, Rodado y un amigo, Ayuso y Gasofa. Junto con mi hermano Jaume, los nueve nos distribuimos en dos coches y nos acercamos al RCDE Stadium, desde donde saldríamos hacia Villarreal. Allí, nos juntamos también con Ángel y sus hijos, Sonia y Raúl. Al final, doce Pericos de Montmeló nos desplazábamos en representación de la peña.

En el estadio se fue congregando la pericada, que se repartió en nueve autobuses que salieron a las 10h. Otros tantos partieron desde Barcelona ciudad, Tarragona, Girona, Lleida... Haciendo una parada para vaciar vejigas, llegamos a Villarreal algo más tarde de las 14h. Nos llovió durante gran parte del trayecto, y la estancia en la localidad anfitriona fue pasada por agua durante todo el día.

Antes de entrar a La Cerámica, nos resguardamos de la lluvia debajo de unos semiportales y comimos los bocadillos que llevábamos . Minutos antes había llegado el autobús del club, al que recibieron centenares de pericos con bengalas, creando un ambiente espectacular, digno de grandes noches.

El rato antes de entrar al estadio fue el más incómodo. Llovía, y tuvimos que hacer cola. No nos dejaban tener los paraguas abiertos, así que, como podíamos, con capuchas, intentábamos no mojarnos demasiado. Y que la entrada al partido no quedara inservible para el torno.

Después del múltiple cacheo, subimos las 40.000 escaleras hasta el gallinero que hace de grada visitante. No sé a qué planta equivaldrá, si a un noveno piso, o qué. Pero que la grada visitante del antiguo Madrigal sea el edificio más alto de Villarreal dice mucho.

En este punto quiero pararme y tener unas palabras para un hombre, socio de la Penya Pericos del Pallars, que sufrió una parada cardíaca mientras subía las, como digo, 40.000 escaleras. Un Policía Nacional le hizo la reanimación cardiopulmonar mientras llegaban las asistencias. Se lo tuvieron que llevar urgentemente al hospital mientras los familiares le lloraban, temiendo lo peor. Ahora, días después, y tras una intervención con marcapasos incluído, el hombre está estable y recuperándose.

En la grada visitante nos congregamos casi millar y medio de pericos. Muchos conocidos. Tardaría rato y rato en mencionarlos a todos. Y eso fue una fiesta. El fútbol no se ve bien desde ahí, los jugadores seguro que ni te oyen animar... pero daba igual. Había que estar ahí y ahí estuvimos. Era la tercera vez que pisaba ese estadio, y sin duda en la que he disfrutado más.

El partido acabó con un estallido de euforia perica. De hecho, el estadio era más blanquiazul que otra cosa. Y la victoria periquita, tan necesárea como reanimadora, hizo que ahora todos estemos contentos, alegres y animados para los próximos partidos. El equipo sigue último, pero es que ahora nadie tiene dudas de que, aunque va a ser largo, el Espanyol el año que viene seguirá en Primera. El grito de "¡Sí se pude!" que tanto sonó a lo largo (y ancho) del partido lo dice todo.

Los goles de David López y RDT, el "bueno" del árbitro, las lágrimas de David López en las declaraciones a pie de campo... son algunas de las imágenes destacadas del encuentro, que se disputó todo bajo la lluvia.

Al acabar el partido, volvimos a los autobuses y, lo que desde el club se denominó #CaravanaPerica, empezó el trayecto de vuelta a casa con la satisfacción de haberlo dado todo, jugadores y afición.

Hicimos también una parada técnica para cenar. Media horita en una área de servicio en la que coincidimos con David Gallego. Si en la parada de la ida nos encontramos con el ex presidente Joan Collet, ahora fue el primer entrenador perico de la temporada quien nos sorprendió. Está claro que el sentimiento perico no se pierde, por peores situaciones que te haya tocado vivir en el seno del club.

Llegamos al RCDE Stadium algo más tarde de las 22:30h, y de ahí volvimos en coche hacia Montmeló.

Ahora mismo, en el momento de escribir estas líneas, el Espanyol está disputando, frente a la Real Sociedad, la tercera eliminatoria de la Copa del Rey. Félix, presidente de Aliança Perica, me intentó animar para desplazarme. Muy a mi pesar, le tuve que decir que tenía que pisar el freno, que viene Granada, Sevilla, Wolves... Él está ahí, y espero que disfrute de un buen partido y vuelva con los tres puntos (ay, no, con la victoria, aunque no de tres puntos).

Y, sin tiempo de descansar, el sábado llega otro encuentro liguero. El Athletic visita el RCDE Stadium que, si todo va como tiene que ir, lucirá una gran entrada. Toca ganar y hacer buena la victoria en Villarreal. Toca seguir pensando que ¡sí se puede!