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sábado, 21 de diciembre de 2019

Sorteo, Lleida, Sorteo

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El pasado lunes 16 estaba toda la pericada expectante. A las 13h empezaba el sorteo de la UEFA Europa League, del que, una vez acabada la Fase de Grupos, saldrían los emparejamientos de los dieciseisavos de final. Leías las redes y cada uno tenía una preferencia distinta. Ahora bien, quisieras el rival que quisieras, te tocó el que te tocó: el Wolverhampton Wanderers FC.

Me hizo hasta gracia que al Espanyol le tocara el Wolves. Cuando cursaba tercero de carrera, varios de mis compañeros de facultad se fueron de Erasmus a Wolverhampton. Allí convalidaron algunas asignaturas de Traducción e Interpretación. Los imponderables hicieron que no pudiese escaparme a visitarlos durante el curso, y siempre tendré la imagen de varios de ellos en el Moulinex con gorros y bufandas de Los Lobos. Pero no yo.

Una vez se conoció el rival a batir, se desató la fiebre blanquiazul. Llamadas al teléfono de la FCPE para saber de las entradas, mensajes privados preguntando sobre desplazamientos, consultando sobre aeropuertos... El fin del mundo debe ser algo similar. Por lo que parece, el hecho de que el contrincante sea un equipo inglés llama la atención, y el espanyolismo está por la labor de desplazarse. Los precios de los vuelos a Birmingham se han disparado desde el lunes. Empezó Birmingham, pero han seguido los aeropuertos de Manchester y Liverpool. Veremos a ver al final cuántos pericos se desplazan y de qué maneras. Porque muchos estoy seguro que tendrán que conducir por la izquierda.

La gente, con Wolverhampton en la mente, pero antes hay citas mucho más importantes para el devenir inmediato del equipo.

Si el lunes 16 era el sorteo europeo, el jueves 19 el Espanyol se medía al Lleida Esportiu en la primera eliminatoria de este nuevo formato de la Copa del Rey. Aunque no era un partido que tuviese marcado en mi calendario de desplazamientos, al final, cuando a uno se le alinean los astros, la situación lo propicia.

Como me quedaban aún pendientes días de vacaciones por gastar, cogí la tarde libre. Plegué de trabajar a las 13:30h, comí en casa, me preparé y cogí el coche para acercarme a Lleida. En algo menos de dos horas, sin prisas, me planté en la capital ilerdense. Allí ya me esperaba Ton, presidente de la PBB Reus i Comarca y compañero de junta de la FCPE. Visto el panorama climatológico, decidimos rascarnos un poco el bolsillo y comprar entradas de Tribuna. Como mínimo, si llovía, no nos mojaríamos. Y, si ahora miramos para atrás, la decisión fue más que acertada.

Hicimos tiempo tomando algo en un bar, charlando unos minutos con empleados del club y visitando la tienda oficial del Lleida Esportiu, en la que compré la bufanda y el pin protocolarios.

Entramos en el centenario Camp d'Esports de Lleida algo más tarde de las 18h. Pocas ciudades pueden presumir de un estadio de fútbol con más de cien años. Ocupamos nuestros asientos en la Tribuna Alta, muy cerca del palco presidencial. Saludamos a Rufete, Mao, Capdevila y García Pont, y poco antes de empezar el encuentro ya vimos que la situación no iba a ser fácil.

Estábamos rodeados de aficionados del Lleida, lógicamente. Yo, personalmente, lo que no esperaba era palpar tantísimo odio hacia el Espanyol. Tanto por parte de los Rudes Lleida, desde su grada de animación, como por parte de los socios tribuneros. La cantidad de cánticos e improperios que iban dirigidos al Espanyol y a sus aficionados superaba con creces la de canciones para animar a su equipo. Odio al Espanyol; Donde están, quiénes son, los ultras del Espanyol; Puta España y puta el Espanyol; No tienes huevos, perico no tienes huevos; Periquitos bastardos, Puta el Espanyol... y así podríamos estar mucho rato. Y quizá el que más gracia me hizo, el típico A segunda, oé. Y digo gracia porque la verdad es que es curioso que la afición de un club que milita en el grupo 3 de 2ª B (que se enfrenta en Liga al filial perico, y que históricamente se ha movido entre Tercera y Segunda) intente mofarse de otro club, histórico de 1ª, con que descienda a 2ª. No lo encuentro muy lógico.

Y lo que sociológicamente creo digno de estudio es que, por muchos cánticos en catalán que hagas, por muy de habla catalana que seas, cuando vas a insultar o intentar humillar al rival, lo hagas en castellano. ¿No suena igual A segona que A segunda?

Aunque Ton estaba por la labor de cambiarse de asiento, yo prefería quedarme ahí. De vez en cuando va bien empaparse de lo que te aporta estar en el bando contrario. Te da argumentos para defender aún más aquello en lo que crees.

Así que vimos todo el partido vociferados desde los costados con insultos y menosprecios hacia nuestro club. Eso sí, y aunque el partido fue muy flojo, ganamos. 0-2 con goles de Wu Lei y cap a casa. Los pericos ubicados en la zona visitante acabaron chorreando de la lluvia, pero todos pudimos disfrutar de pasar la eliminatoria y apear a un equipo cuya afición no simpatiza con el Espanyol. Por algo Lleida es la provincia con menos peñas pericas.

Salimos del estadio contentos. No por el juego que habíamos visto, claro, sino por el resultado, ni más ni menos. Fuimos a cenar algo a un bar cercano, en el que nos encontramos con Héctor Alegría, presidente de la PE Pericos Fidels, y de ahí cogimos ya cada uno su coche y nos pusimos rumbo a casa. Algo más tarde de las 23h aparcaba el coche y acababa mi primer desplazamiento copero (¡sin contar la final!).

Pero la semana laboral no había acabado. A las 13h del viernes se celebraría un nuevo sorteo, esta vez para desvelar los emparejamientos de la segunda eliminatoria de la Copa del Rey. Después de eliminar al Lleida, el Espanyol se verá las caras con la UD San Sebastián de los Reyes, equipo que también milita en 2ª B, éste en el grupo 1. Será el fin de semana del 11-12 de enero. Se presta a desplazamiento, aunque lo cierto es que Matapiñonera no sé si será lo suficientemente llamativo como para atraer a muchos pericos. Veremos cómo acaba el 2019, cómo empieza el 2020, y qué ánimos tiene la afición.

Acabo el texto despidiéndome un par de días. Espero que sea sólo esto, un par de días. En unas horas nos embarcamos de nuevo en otro desplazamiento. Butarque nos espera. Y es que si Lleida queda de camino a Leganés, Leganés es parada obligada si se quiere ir a Wolverhampton. El equipo nos necesita en las buenas, pero también, e incluso más, en las malas. Y lo de mañana es crucial. Ahí estaremos.