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sábado, 28 de diciembre de 2019

Resignado, aunque no derrotado

1 comentarios
 
Qué mal. Qué mal todo. El del pasado domingo 22, como dije, era un partido crucial. Y así fue. Pero no para bien.

Butarque no estaba en mi calendario de desplazamientos previstos. Pero sí lo estaba el Wanda Metropolitano y me quedé sin, así que nunca va mal sumarse a un viaje inesperado.

Y me subí al carro (bueno, creo que jamás me he bajado del carro, todo hay que matizarlo) porque el equipo lo necesitaba. Porque para quedarme en casa sin hacer nada, como aquel que dice, prefiero tener la conciencia tranquila y poder decir que por mí no quedó, que lo di todo, que me esforcé al máximo para dar ánimos, para estar al lado del equipo. Que pasé calor, frío, me quedé afónico y me quedó el culo cuadrado de las horas de viaje sentado. Que si no se consigue, que no sea por nosotros.

El viaje comenzó sobre las 4am. Yo había subido con mi coche a Vic, y desde ahí cogimos el León de Xavi y empezamos a ponernos en ruta. Una hora más tarde, sobre las 5am, paramos en una Área de Servicio de Lleida, allí recogimos a Yuspis y Germán. Yo los conocía de vista, de haber compartido con ellos grada en La Curva años atrás; Xavi tiene más contacto con ellos.

De ahí fuimos los cuatro hasta Leganés. Llegamos antes de las 10am, habiendo hecho un par de paradas técnicas para vaciar vejigas y cambiar de conductor, que el sueño apretaba. Descartamos la idea de Xavi de ir a desayunar churros a la Puerta del Sol de Madrid, ya que nos hubiese retrasado mucho, así que nos contentamos comiendo igualmente churros en la Churrería Áfrika del mismo Leganés, cerca de Butarque. Con caras cansadas pero con ganas de ganar, y más sabiendo que habíamos rascado algo en la Lotería de Navidad (100 eurillos son 100 eurillos).

Desayunamos y Xavi y yo fuimos a trabajar mientras Yuspis y Germán iban a hacer la previa. El hecho de estar en la junta de la FCPE no te exime de trabajo hasta en días de ocio. Nada del otro mundo, todo hay que decirlo, pero tuvimos que quedar con los amigos de la Peña Don Perico de La Mancha para darles las entradas del partido. Los manchegos, como ya hicieran en el Ciudad de Valencia, nos invitaron a mantecados tradicionales de su tierra.

Una vez la faena estaba hecha, nos juntamos de nuevo con Germán y Yuspis en un bar. Lo curioso es que te cruzabas con gente por la calle y te daban ánimos. ¡Venga, pericos, que tiraremos para arriba! Pero no sabías si la bufanda que llevaba era del Leganés o del Espanyol.

Era la segunda vez que visitaba el estadio de Butarque. La primera vez nos fuimos con victoria. 0-1, de forma bastante agónica, y contentos como unas pascuas. Esta vez la canción fue muy diferente. Nos enfrentábamos el último contra el penúltimo en un duelo que, se suponía, marcaría el devenir de los clubes.

Bien. Pues como mínimo el devenir más inmediato del Espannyol lo marcó desde la mañana siguiente. El partido fue de nuevo malo. Sin intensidad, sin garra, sin ganas... de verdad que desde fuera, visto con mis ojos, parecía que no tuviesen ganas de ganar. No sé si es así o no, confío en que no, pero realmente lo parece. Perdimos merecidamente, y eso que el Leganés tampoco juega a nada. 2-0 y sin atisbo de mejora, al contrario, parece que los jugadores estén cada día que pasa más hundidos. El lunes por la mañana, a primera hora, Pablo Machín era cesado como entrenador del Espanyol después de haber conseguido 5 puntos de los últimos 30.

Del encuentro quiero destacar solamente la concordia entre aficiones. Cuando viajas y vas visitando estadios, vas viendo qué tipo de afición tiene cada club. La del Leganés es ejemplar. No sólo por el hecho de aplaudir en el minuto 21, eso yo lo veo algo más secundario, sino por la cortesía prestada en todo momento. En un partido en el que todos nos jugábamos mucho, no hubo un solo reproche por su parte hacia el Espanyol o su afición. Sólo nos faltó entonar aquello que, con aficiones como la numantina, se canta al unísono: "¡Leganés y Espanyol, de Primera División!"

El viaje de vuelta, como os podéis imaginar, fue duro. Pegarte la paliza de coche para ver lo que vimos, la verdad, duele. Y sí, lo volvería a hacer. De hecho, estoy seguro de que por poco que pueda lo haré en Villarreal, Granada, en Copa, en Europa, o donde haga falta. Por la razón que he comentado, porque estaré contento conmigo mismo, satisfecho de haberlo dado todo.

Viaje triste de vuelta, otras tantas horas de regreso mientras debatíamos entre los cuatro qué narices pasa en el equipo, en el club. Leyendo redes sociales y escuchando la radio, deseando oir resultados que como mínimo no alejaran a los nuestros más aún de la permanencia. Aquello de ver todavía alguna luz... por poca que sea.

Nos despedimos de Germán y Yuspis en el Área de Fonolleres y yo de Xavi en Vic, deseándonos felices fiestas. Llegué a casa algo antes de las 22h. Resignado, aunque no derrotado.

One Response so far.

  1. Jaime says:

    Hasta la victoria siempre..