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sábado, 9 de noviembre de 2019

Haciendo historia (por partida triple)

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Que el RCD Espanyol de Barcelona es un club histórico creo que nadie, absolutamente nadie, lo puede negar. A veces para bien y otras para mal, pero que es histórico es intachable.

El del jueves pasado se presentaba como un partido extraño. Veníamos todos de perder de forma dolorosa contra el Valencia en Liga, habiendo hecho una muy buena primera parte y, aún así, habiendo perdido de nuevo en el RCDE Stadium tras una devacle psicológica de escándalo. Todo este ambiente bizarro se trasladaba a la afición. Para ejemplo, el siguiente: unos treinta éramos en el autocar el jueves. 30 aficionados agrupando dos peñas. Pocos, muy pocos...

Y es que íbamos al estadio, como mínimo yo, con la mentalidad confusa, pensando en qué equipo nos encontraríamos. ¿El que en la Liga últimamente no hace malos partidos pero no marca goles y no suma puntos? ¿O el que en la Europa League nunca pierde aun sin hacer grandes partidos?

Antes de entrar al estadio quise pasar por la tienda. Había poca gente en los aledaños; eso hacía presagiar una entrada floja. En la tienda no encontré lo que buscaba: la bufanda conmemorativa de la Fase de Grupos, con los escudos de todos los equipos integrantes del Grupo H, se había agotado. Este hecho, por otro lado, me hizo pensar que quizá no íbamos a ser tan pocos... Eso, o la tirada de bufandas hecha por el club fue más bien escasa.

Cené antes de empezar el partido. Sentado en mi butaca, presencié de nuevo el espectáculo de luces, el Amour toujurs, el himno a capella, la canción de la Europa League... Y empezó el encuentro.

Lo cierto es que siendo del Espanyol no estás nada acostumbrado a un partido como el que se dio. El resultado de 6-0 marcó un hecho histórico triple: máxima goleada en Europa, nuevo récord de minutos sin encajar en Europa, y continuamos la racha que ya suma 25 partidos europeos sin perder. Lo dicho, a veces es para mal, pero esta vez fue para muy bien: el Espanyol hace historia.

Disfrutamos muchísimo. Que el Ludogorets se quedara con dos hombres menos a falta de una hora de partido influyó, obviamente, pero la superioridad del Espanyol era ya insultantemente clara. Marcaron seis jugadores pericos distintos, y nos llevamos como siempre la alegría de ver cómo triunfa la cantera espanyolista. Además, presenciar el partido al lado de Laura, la prima de mi padre, siempre tiene premio: mañana le tendré que pagar las cervezas.

He comentado que los pericos no estamos acostumbrados a estos resultados. Y he de decir que, aunque lógicamente disfruté mucho, me quedó un punto de tristeza. Un atisbo de: joder, qué mal lo tienen que estar pasando los desplazados. Y es que en cada jugada, en cada gol, me ponía en la piel de los búlgaros desplazados que estaban en la zona visitante. Y me imaginaba a mí mismo en un viaje de los míos, a 3000km de casa, y ver el espectáculo que se desarrollaba en el terreno. Un desplazamiento siempre es motivo de alegría, pero viajar y ver perder a tu equipo, y de esa manera... duele. Y lo digo por experiencia... Eso de tener que hacer 16 desplazamientos ligueros para llegar a ver una victoria de tu equipo mina bastante la moral.

Pero sí, los 13.000 asistentes disfrutamos y siempre podremos decir aquello del "jo vaig ser-hi". 13.000... Si el día de mañana llegamos a jugar alguna vez la Champions League, en el primer partido en casa contra el SK Sturm Graz austríaco somos 6.000. Es que el horario no me va bien, es que estoy de vacaciones, es que hace frío, es que los fichajes no ilusionan, es que el equipo no engancha, es que el presidente es chino, es que se me solapa con mi partida semanal a las damas... 6.000 somos, al tiempo.

Con la victoria el equipo se clasificacó matemáticamente para los dieciseisavos, que se disputarán a finales de febrero de 2020. Ahora ya sólo quedan dos partidos más de la Fase de Grupos, que serán claves para saber si el Espanyol se clasifica como primero o como segundo de grupo. Sería interesante quedar primeros; básicamente porque así descartas a los equipos teóricamente más fuertes que caen eliminados de la Champions League.

El próximo partido europeo ya será el 28 de este mismo mes, en Budapest. Nos espera el Ferencváros húngaro, al que no fuimos capaces de ganar en casa. Si Dios quiere, ahí estaremos. Ya tengo vuelos, hotel y entrada, así que o es por fuerza mayor, o este desplazamiento también cae.

Antes, eso sí, nos vienen jornadas hiperimportantísimas en Liga. Penúltimos en la competición que de verdad nos da de comer, no podemos andar con tonterías. Me hubiese gustado ir mañana a Madrid, pero no ha podido ser; esperemos que el año que viene podamos ya por fin visitar el Wanda Metropolitano. Y nos viene el Getafe a casa el domingo 24. Lo dicho: semanas en las que hay que sumar puntos. Para seguir haciendo historia.