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viernes, 1 de noviembre de 2019

De granotas y Fallas

1 comentarios
 
Si el viernes por la noche acabábamos el viaje a Bulgaria, el sábado lo dedicábamos a descansar. Era completamente necesario. Más que nada porque el domingo tocaba volverse a poner en marcha.

Sobre las 8h cogía el coche para ir bajando poco a poco hasta L'Hospitalet de l'Infant. Allí, algo antes de las 9:30h, nos encontrábamos con Remigi, presidente de la Penya Blanc-i-Blava de Vandellòs i l'Hospitalet de l'Infant y compañero de junta en la FCPE. Dejábamos mi coche, nos subíamos al suyo, y seguíamos bajando hasta llegar a Valencia.

Nuestra visita a la capital valenciana coincidía con la Media Maratón. Eso complicaba un poco la circulación, pero alrededor de las 12h pudimos llegar sin demasiados apuros a nuestro punto de encuentro: la sede social de la Falla Waksman. Allí habíamos quedado con Diana, Sara y Sito, tres granotas que habíamos conocido en Madrid, en el último Congreso Nacional de Peñas el pasado mes de junio. Y es que es esto, sin lugar a dudas, lo mejor del fútbol: las amistades que haces. En este caso, eran amistades de otro equipo, pero sin duda en la diversidad está la riqueza.

Los tres amfitriones nos enseñaron su Falla. De hecho, llegamos justo en el momento del acto de proclamación oficial de las dos falleras del año. Fue la mar de curioso ver a mujeres y hombres vestidos con los trajes tradicionales.

Una vez picoteamos algo, fuimos a aparcar los coches cerca del Ciutat de València. Tomamos algo en una tasca de los alrededores (ahí empezamos ya a ver ambiente perico... los Coyotes en una terraza, Pericos Levante en otro bar... el color blanquiazul frecuentaba) y fuimos entonces a comer. ¿Y qué hay para comer? Pues paella, cómo no. Una buena paella con nos metimos entre pecho y espalda recordando anécdotas del Congreso, discutiendo sobre jugadores de sendos clubes y contando historietas varias. Eso sí, echamos de menos a Xavi, presidente de la PBB La Garriga, que por fuerza mayor no pudo hacer el desplazamiento.

La comida se alargó más de lo esperado; cuando estás cómodo y en buena compañía, el tiempo vuela. A las cuatro menos cuarto nos levantamos de la mesa y fuimos hacia el estadio; antes, eso sí, había ya dado las entradas pertinentes a los representantes de las peñas de Girona 2007, Sempre Pericos l'Empordà y Don Perico de La Mancha. Aunque no vayas de servicio, siempre acabas trabajando.

Dejamos a Diana, Sara y Sito en su puerta de entrada y Remigi y yo fuimos hacia la zona visitante. Oímos el silbato inicial mientras nos cacheaban y revisaban absolutamente todo, incluso abriendo los paquetes de chiches y oliendo si el tabaco era realmente tabaco. La seguridad ante todo, pero, vamos, lo vi un pelín excesivo.

Entramos al Ciutat de València y nos ubicamos en la zona alta de la grada visitante. Era la segunda vez que visitaba aquel feudo, tras una derrota por 1-0 en 2011.

El estadio estaba prácticamente lleno. De los nuestros, muchos conocidos. La Juvenil cantando sin parar, Sonia y Erika de Coyotes, el presidente de Sant Celoni, Don Perico de La Mancha repartiendo mantecados, Guim planeando Budapest... lo dicho: las amistades que te trae el fútbol. La única pega del día fue, quizá, el exceso de sol que nos tocó soportar. Absolutamente todo el partido cara al sol (y no va con segundas), ¡qué calor!

Sin embargo, y a pesar del sol, pudimos cantar un gol y no lamentar ninguno en contra, así que salimos del estadio con tres puntos sumamente importantes.

Al acabar el encuentro nos vimos de nuevo con nuestros tres amigos levantinistas. Nos dieron la enhorabuena, nos deseamos todos lo mejor, y nos despedimos. La palabra es la palabra, así que nos volveremos a ver. En Fallas, en Vinaroz, en Cornellà.... y en el próximo Congreso, en Las Palmas.

Remigi y un servidor hicimos el mismo viaje de vuelta. Entre A7 y AP7 me planté en Montmeló más allá de las 22h, con otro desplazamiento superado y, esta vez, con la satisfacción de la victoria. Aunque, sinceramente, es solo la guinda. Lo bueno es todo el resto. Es el viaje en coche. Es saludar a uno, es hablar con otro, es encontrarte con aquel que hace tiempo que no ves... Y es quedar para la próxima vez. Pues eso. ¡Suerte y hasta la próxima!

One Response so far.

  1. Jaime says:

    bien esta lo que bien acaba ;¡hasta otro desplazamiento!, lo que mas lamento es no poder ser uno mas en ello...