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martes, 27 de agosto de 2019

Sarna con gusto no pica

1 comentarios
 
Escribo con una mano mientras con la otra voy preparando la maleta. No es que tenga que coger demasiadas cosas, pero la rebequita no está de más.

El domingo pasado visité Vitoria. Fue la segunda vez que pisaba esa ciudad, después de mi viaje de hace tres temporadas. El de esta campaña no estaba en la lista preliminar de la convocatoria, sin embargo, a veces pueden aparecer sorpresas. Y esta vez saltó la liebre.

Xavi, presidente de la PBB La Garriga, me convenció (y yo que me convenzo bastate rápido) de que me sumara al desplazamiento que tenían preparado junto con Aida. Resulta que Aida, después de unos meses duros en lo personal, iba a dar una sorpresa a su padre y hermano, que estaban ya en Vitoria desde el viernes.

Nuestro plan de viaje fue el siguiente: Xavi, Aida y un servidor salimos desde Vic a las 5am. Déu n'hi do. Fuimos en su León, carretera y manta, hasta llegar a Fraga. Allí recogimos a Remigi, que comenzó su viaje en Vandellòs, y ya no pusimos freno hasta llegar a la capital de Álava, sobre las 10h. El viaje fue muy entretenido, la verdad. Entre hablar de una cosa y otra, y la musiquita, que no faltó, se hizo la mar de corto.

Una vez en Vitoria, fuimos al hotel en el que se hospedaban el padre de Aida (Gabriel, un conocido coleccionista perico), su hermano, la pareja de su hermano, y su primo. Allí les dimos la sorpresa y empezamos la visita a la ciudad todos juntos. Que si tomar algo en un bar, que si tomar algo en una tasca, que si tomar algo en una taberna... ya sabéis, la típica visita turística. Fuimos también al hotel donde se quedaba el equipo, y pudimos conversar con Rufete y Charcos, y hacernos fotos con Marc Roca y Diego López.

Después de tener la barriga llena de pintxos y cerveza, y de comprar una txapela bien perica, nos dirigirnos a Mendizorrotza, no sin antes habernos encontrado con Ton, presidente de la PBB Reus, y sus compañeros de Riudecanyes.

El estadio, como ya he dicho, lo conocía de hacía tres años. Bonito, con una grada de animación importante y, sobre todo, con un ambiente de fútbol del sano.

El partido no fue para tirar cohetes. Apenas disparamos a puerta, y poco peligro llevamos a la portería alavesa. Suerte tuvimos de que el Glorioso tampoco es que hiciese un gran juego, y no nos pusieron contra las cuerdas en ningún momento. Lo cierto es que para el Espanyol ese partido era poco trascendente. Sí, eran tres puntos como cualquier otro partido de Liga, pero quedaba enmarcado entre la ida y la vuelta de los play-offs de la Europa League, que cobraban toda la importancia posible.

Así, el 0-0 se consideró un buen resultado. Ya sabéis, sumar fuera de casa es siempre positivo.

Nada más acabar el partido nos dirigimos al coche, nos despedimos de la familia de Aida, y los cuatro del León tomamos de nuevo carretera para volver a casa. Llegué a Montmeló pasada la una y media de la mañana. Y a las seis sonaba el despertador para ir a trabajar... Sarna con gusto no pica, que dicen.

Pero esta semana laboral ha sido corta. Trabajar el lunes, trabajar el martes... y fiesta. Eso sí, mañana vuelve a sonar el despertador bien temprano. A las 5am, otra vez. Pero, repito: sarna con gusto no pica. Toca ir al aeropuerto y volar hasta Ucraina. Qué ganas tengo, de verdad. Ya os contaré...

One Response so far.

  1. Jaime says:

    Que sea un desplazamiento de lo más productivo y inolvidable,yo me quedo haciendo guardia y lo veré por la caja tonta.