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viernes, 30 de agosto de 2019

El segundo: FC Zorya Luhansk

1 comentarios
 
Jamás había hecho un desplazamiento así, de este tipo. Y lo he disfrutado al 100%.

Antes de las siete de la mañana del pasado miércoles 28 me encontraba ya en la T2 del aeropuerto de El Prat. Allí iban llegando los compañeros de la FCPE Antón Roig y José María Planas, y el amigo de Aliança Perica Félix Botiga y su hija Laura. Éramos "Los 5 de Zaporizhia", los únicos cinco aficionados pericos que íbamos a desplazarnos con la expedición oficial del club hacia Ucrania.

Poco a poco fue llegando todo el staff del RCD Espanyol, directivos y prensa. Todos nosotros, junto con los jugadores, unos 60 en total, cogimos un avión charter de origen lituano hasta el aeropuerto internacional de Zaporizhia. Teníamos que salir a las 9h, sin embargo, hasta bien entradas las 11h no despegamos por un problema de pasaporte de algún jugador que, al entrar, tarde, en el avión, fue vitoreado, a modo jocoso, por sus compañeros.

Fueron esperas y cuatro horas de vuelo en las que tuvimos tiempo de conversar con Inma Casares, de TV3; Eudald Serra, de Catalunya Ràdio; Alberto Martínez, del diario AS; Edu de Batlle, de Rac1; Javier de Haro, de Tiempo de Espanyol, entre otros. También hubo el momento oportuno para intercambiar impresiones con el Director General Corporativo del RCD Espanyol, Roger Guasch. Las azafatas nos sirvieron el desayundo (o comida, vete tú a saber, porque eran ya cosa de las 12h, hora española) y llegamos a destino sobre las 16h, hora ya ucraniana. Compañeros de TV corrieron para bajar del avión y poder conectar el directo que tenían previsto en los respectivos informativos.

El aeropuerto que nos recibió no hacía honor a su título de internacional. De hecho, era el primer contacto de lo que nos íbamos a encontrar hasta llegar al centro de la ciudad.

Los jugadores subieron a su autocar; y el staff, los directivos, la prensa y los aficionados, en sendas furgonetas que nos llevaron hasta el Hotel Khortitsa Palace. El trayecto no fue corto, recorriendo carreteras y calles mal asfaltadas y viendo un paisaje triste. Vehículos antiguos y viejos, al igual que los edificios, los carteles publicitarios y las aceras. Si te dicen que aquello no lo han tocado en 50 años, te los crees. Y quizá sea así.

El centro de la ciudad, a orillas del río Dniéper (el cuarto mayor río de Europa), era algo más "occidental". Pero, vamos, sin pasarse. Dejamos las maletas en el hotel y salimos a dar una vuelta. Ese tour sirvió para visitar lo más turístico del lugar: las playas del Dniéper, y los cuatro monumentos de la avenida principal. Mucha guerra, muchos tiros han tenido que pegarse ahí...

Cenamos en una especie de bar cercano al hotel. Lo mejor de todo, ni la comida ni el servicio, sino los precios. Al cambio, no cenabas por más de 6-7€. Las cervezas de litro, poco más de 1€, por poner otro ejemplo. En el hotel, ya de vuelta, nos tomamos la última, o las últimas, y fuimos a dormir. Era ya medianoche, y al día siguiente nos esperaba una cita con la historia.

Ya el jueves, desayunamos entre las 8h y las 9h. Algún jugador se quejaba de que era muy temprano... ¡qué buena vida, eh! Me llevo muchos recuerdos de este viaje, pero quizá lo que más me ha gustado es la relación que puedes entablar con personas con las que no tratas habitualmente. Hablamos de periodistas y gente de club, básicamente. Trabajadores, utilleros, fisios... hasta el cocinero del primer equipo. Te cuentan sus aventuras, sus entresijos en el día a día de sus trabajos. Y eso enriquece y te hace ver sus funciones de otra forma.

José María, Ton y un servidor fuimos a dar otra vuelta por la zona, a ver si veíamos algo que se nos hubiese escapado la tarde anterior. Pero no, no vimos nada nuevo. Volvimos al hotel e hicimos el vermut. En ese momento també entablamos conversación con los Directores de Comunicación y Seguridad del club, Agustín Rodríguez y Antonio Guerra. Lo repito: que puedas ser cercano, o que ellos sean cercanos a ti, no tiene precio.

Comimos en el mismo hotel ya con la entrada al estadio (¡1,20€!) y el billete de vuelta del avión en mano. Algo que también me ha sorprendido mucho es el poco inglés que habla la gente autóctona. Y entiendo que las personas mayores no lo hablen, o ni tan siquiera entiendan, pero ¿y los jóvenes? Es que apenas encontrabas a alguien que chapurreara el inglés...

Otro de los momentos destacables del viaje fue la participación en el programa Pericos Online, de Radio Marca. El periodista Francesc Via (el único que no acudió con el avión del club, sino que se montó el viaje por su cuenta) nos pidió a "Los 5 de Zaporizhia" si podíamos echarle un cable, y así fue. Participamos de su programa e intervenimos dando nuestras opiniones. Y hasta le ayudamos a trasladar su improvisado estudio tras varias caídas de la línea...

Después del programa, que se emitió en directo de 14h a 15h, hora española, descansamos un poco en la habitación hasta que fueran las 18h, hora en que subimos de nuevo a la furgoneta y nos llevaron al estadio.

Éramos cinco y, por precaución, habíamos quedado entre nosotros en que iríamos siempre juntos. Eso sí, no nos esperábamos que una vez llegados al estadio, escoltados tras el autocar del equipo por la policía, hubiese un steward que nos nos dejara en ningún momento. Él era nuestro responsable y, a pesar de que no nos podíamos comunicar prácticamente con él (por eso de no hablar ningún idioma en común más que las tradicionales señas), no se separó de nosotros en absoluto. De hecho, quiso que entráramos directamente al estadio y se encontró con nuestra oposición. Oye, pero es que, mira. We want to buy some scarfs. It's a special day. Va, déjanos ir ahí un momento, tío.

Lo conseguimos. Creí entender que por teléfono pidió permiso a un superior y nos acompañó fuera del recinto del Slavutych Arena. Allí, nos llevó a un chiringuito y pudimos comprar algunas bufandas como souvenir. Él se llevó su comisión. ¡Gracias!

Nos hicimos cuatro fotos justo antes de entrar. Con un policía a caballo, a pie de campo, y subimos a la grada. Estaba por primera vez en Ucraina, en un estadio ucraniano, a punto de presenciar el partido de vuelta de los play-offs de la UEFA Europa League entre unos 12.000 asistentes.

No lo he dicho hasta ahora, ya que es sabido por todos, pero hay que repetirlo: el FC Zorya Luhansk jugaba como local, pero no es el equipo de la ciudad; ese es el PFK Metalurg. El Zorya juega allí desde hace años, exiliado de su óblast, a unos 500km, por estar en conflicto bélico con Russia.

El estadio se fue llenando poco a poco. En la zona visitante tan solo éramos los cinco, y poco depués llegaron dos miembros de la PBB Girona que, tras una mala experiencia, los habían reubicado con nosotros. En total, siete pericos ahí, dispuestos a tragarnos un mal partido del Espanyol pero que significaría la clasificación a la fase de grupos.

Y es que así lo califico. La primera parte del equipo, que jugaba con su segunda indumentaria, fue poco menos que horrible. En el segundo tiempo hubo momentos de lucidez, pero tampoco es que se lograra mejorar demasiado. No se hizo en absoluto un buen partido, pero lo importante era la clasificación, y se consiguió. Además, con el 2-2 final, se logró igualar el récord que ostentaba el Ajax desde 1996 como equipo con más partidos invicto en Europa, con 21 encuentros.

El partido acabó como una fiesta. Los jugadores celebraron el pase desde el centro del campo. Los siete aficionados, solos desde la grada visitante. Los jugadores se acercaron un poquito a aplaudirnos, quizá a unos 30 metros. Los siete aficionados nos quedamos algo decepcionados. Habíamos hecho unos 4000km para estar ahí. Quizá, y sólo quizá, habrían podido tener el detalle de hacerse la foto de grupo con nosotros de fondo, por ejemplo. Por decir algo. Ya no pedíamos más. Éramos 7. Siete.

Abandonamos el Slavutych Arena y nos llevaron directamente con la furgoneta al aeropuerto. Allí, gorroneando wifi como desesperados (cabe decir que en el estadio también había wifi gratuita) para avisar a la familia de cuándo partíamos, esperamos la llegada de la prensa, staff y jugadores, que aparecieron lógicamente más tarde. Tenían que ducharse, había ruedas de prensa... y también control antidopping, como le tocó pasar al capitán Javi López.

El vuelo de vuelta fue tranquilo. Nada de las turbulencias de la ida, y tampoco la tristeza que me imaginaba que habría en una hipotética eliminación. Algunas risas por aquí y por allá, elucubraciones sobre quién querríamos en la fase de grupos, la cena, pero sobre todo mucho sueño y cansancio general.

Salimos a las 1:30h, hora ucraniana, y llegamos a Barcelona a las 4:30h, hora española. Allí nos despediríamos todos y acabaría el desplazamiento. El de "Los 5 de Zaporizhia". Uno de los que recordaré siempre y, espero, sólo el segundo de los que tienen que venir por Europa.

One Response so far.

  1. Jaime says:

    Bien ,bien y biennn.