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miércoles, 8 de abril de 2015

Un humilde bar, una buena amistad y un libro pendiente

3 comentarios
 
He llegado temprano. Es algo característico en mí, dicen algunos. De hecho, no hace falta que me lo digan, yo sé que es verdad. Habíamos quedado a las nueve en la parada de metro de Sant Antoni, salida Urgell, y yo a las ocho y media pasadas ya rondaba aquello, que me es muy familiar los dominicales matutinos por la afluencia de coleccionistas de cromos, monedas, sellos y libros, pero totalmente desconocido un miércoles laborable.

El Bar de Luís. Fijaos si ya es modesto el nombre. ¿Cómo no lo van a ser sus dueños? En el mercado de Sant Antoni (desubicado temporalmente de su tradicional estructura por reformas) he almorzado hoy, con el bueno de Carlos a mi derecha y el Profesor Miquel a mi izquierda. Hacía mucho que no nos veíamos. Hacía tanto como año y medio. De eso discutíamos mientras nos llenábamos la barriga con unas excelentes mongetes seques, unas suculentas butifarras, un sobresaliente queso, una rubia cerveza que todo lo baja y un potente cortado como colofón. La última vez que nos reuníamos los tres era para la presentación de mi libro en la sede de la GPE Manigua, allá por el mes de noviembre de 2013. Ha llovido ya un poco (aunque nunca lo suficiente, claro).

Teníamos ganas de vernos, y eso se notaba. Una vez sentados Miquel y yo, cuando Carlos aún no había llegado, no me he podido resistir y le he dado al Maestro algo que, entre él y yo, teníamos pendiente. Por un lado, los dos documentales editados hasta la fecha sobre la historia reciente de Montmeló. El barcelonés podrá ver en ellos que los montmelonins tenemos una bonita relación con la capital, bien sea hablando del tren de la llet o de los veranejants que venían al pueblo a pasar los meses de estío. Y, por otro lado, yo, personalmente, tenía una deuda con alguien con el que, aún sin vernos demasiado a menudo, siempre he podido contar. Siempre ha estado detrás de la pantalla siguiendo mis pasos, apoyándome en mis menesteres y aconsejándome con sabios proverbios. Su cultura es envidiable y su afán por aprender, algo inestimable.

Pues a este buen hombre le debía ni más ni menos que un libro. Alguno pensará: menuda nimiedad, un triste libro. Craso error. Lo que adeudaba es una obra que habla de aviones, soldados, guerra y un aeródromo en particular: el 329, conocido popularmente como el aeródromo de Montmeló. Me lo ha dicho, repetido y asegurado, pero espero de todo corazón que le haya hecho ilusión, como mínimo la misma que me hizo a mí cuando lo encontré y pensé: es para Él.

Hasta bien tarde un servidor ha podido disfrutar de las anécdotas, opiniones y vivencias de este par de grandes personas. Dos pericos que, no por ello, hablan sólo de fútbol. Y esto me encanta.

¿Cómo nos conocimos?, nos preguntábamos ya prácticamente despidiéndonos. El azar. El destino es el que lleva a uno y a otro a cruzarse, a entablar amistad cuando, sin esa pequeña y mundana coincidencia, hoy por hoy serían auténticos desconocidos. No, no sabemos exactamente ni cómo nos conocimos. Pero da igual.

Luis nos deseaba un buen día después de hacer la cuenta a mano, sumando decimales en un bloc de notas desgastado y con un bolígrafo que debe de haber visto mil caras antes que las nuestras. Su rostro desprendía una humildad como pocas. Una sonrisilla al frente, aunque sin poder esconder los críticos momentos que pasa la sociedad, y unas bromas con uno y con otro. Y aún nos quería invitar a algo más, el buen hombre.

Carlos cogía el coche para seguir trabajando, Miquel se iba a la universidad a seguir aprendiendo y un servidor se dirigía a coger de nuevo el tren para ponerse camino a Montmeló, una migaja de aquellas tierras a las que Pere Quart quiso dedicar una bonita rima: com el Vallès no hi ha res.

Ojalá no vuelva a pasar año y pico hasta un nuevo almuerzo. Espero que Carlos siga animando al Espanyol en la D mientras yo lo hago en la C. Confío en que se me pegue algo de Miquel.

3 Responses so far.

  1. Miquel says:

    Estar contigo siempre me hace ilusión.
    Fue un día formidable , con un regalo extraordinario por tu parte.
    El libro es genial ¡¡¡ y tanto es así que en la Asociación de aviadores de la República (Guifré 8, barrio del Raval), voy a ver si me consiguen un plano a escala del aerodromo de Montmeló.
    Hice el exámen...la profe me quiere un montón ¡¡¡ no era complejo.
    A ver si nos volvemos a ver pronto y seguimos la conversación donde la dejamos ¡¡
    te quiero un montón
    Salut y gracias mil ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
    PD. Recuerdos a tus padres ¡¡¡¡

  2. Anda ¡¡¡¡¡ como me hubiera gustado involucrarme en esa reunión ¡¡ dos de los grandes ( Bueno había un tercero pero no lo conozco claro jejeje ) pero algún día lo haré ¡¡ , es que estar debatiendo y compartiendo mesa y mantel con dos de las personas más grandes que he conocido como Dani Y Miquel..... para mí hubiera sido un lujazo en toda regla ¡¡ , primero y primordial la clase de persona que son , que sois la caña ¡¡¡ y si a eso se le une el sentimiento perico que tenéis en común , entonces ya apaga y vámonos..... , tenéis que veros más hombre ¡¡ vosotros que estáis cerca ¡¡
    Y es que estaba leyendo tu artículo y me estaba entrando una envidia sana...........que no veas tio ¡¡ y yo aquí sin poder " participar " de esa reunión ¡¡ pero bueno como he dicho antes , algún día participaré ¡¡¡¡
    Saludos Dani ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

  3. Jaime says:

    Que envidia sana me dais, el no poder estar ese ratito de charrada con vosotros, pero por suerte o desgracia mis horarios no me lo permiten ¡algún día me pediré un día personal en la empresa ¡para poder almorzar con vosotros y especialmente con Miquel, al que le tengo un especial aprecio aunque nos veamos de higos a peras
    Salud a todos