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domingo, 11 de enero de 2015

Por qué fracasan los profesores

4 comentarios
 
Entre otros libros, los Reyes me trajeron Por qué fracasan los profesores, de John M. Lembo, y ayer acabé de leerlo. Un ensayo de algo más de cien páginas en el que el autor reflexiona sobre las razones por las que los alumnos abandonan los estudios y dejan de formarse y también sobre los motivos por los que los profesores no consiguen, no ya la excelencia, sino la suficiencia de sus alumnos.

Por un lado debo exponer varios aspectos que no me han acabado de gustar del libro. En primer lugar, no he encontrado ninguna lógica a que el autor divida las escuelas entre públicas y normales. Sí, o pública o normal, no hay un tercer grupo. Y si no es un error del traductor no sé a qué se quiere referir el señor Lembo con escuela normal. ¿Las públicas no son normales?

Hablando del traductor, tampoco he creído muy normal (por utilizar su mismo vocablo) no traducir los términos high school y college. Cierto es que el sistema educativo estadounidense es distinto al español (de hecho, cualquier sistema educativo es diferente al español), pero siempre hay cierta equivalencia entre las etapas educativas. Así, dependiendo de a qué quiera referirse exactamente el autor, high school puede ser instituto, secundaria (ESO) o bachillerato, y college podría ser una escuela pública, profesional o incluso una facultad.

Tras la lectura, y sobre todo después de valorar las características que debería reunir un profesor para ser competente, pienso que el autor ha sido más político que trabajador. Ha querido exponer una teoría idílica sobre la relación perfecta entre el alumno y su profesor; una relación que rara vez se cumple, claro está.

El libro se publicó en 1971 y trata únicamente, aunque sin especificar estados ni poblaciones, de la enseñanza en Estados Unidos. Nosotros, ahora, nos encontramos en el año 2015 y en España, y tras más de cuarenta años de cambios y más cambios, tanto en cuanto a tecnología como en relaciones personales, potestad del profesor y nivel sociocultural medio de la población, este ensayo está totalmente desfasado y es, creo yo, prácticamente inservible si se quisiera aplicar actualmente.

Aun y con todo esto, me ha gustado poder leer esta obra y ver así las diferencias de percepción de la enseñanza a lo largo de casi cinco décadas. Ya había abandono escolar en 1971, y en el siglo XXI, por muchos tratados y reformas que se han hecho, todavía no se ha podido erradicar.

4 Responses so far.

  1. Jaime says:

    El regalo se hizo con buena voluntad¡¡¡

  2. Jaime says:

    El regalo se hizo con buena voluntad¡¡¡

  3. Miquel says:

    Como en todo hay dos tipos de profesores, a la vez que hay tipos de alumnos. A veces la buena voluntad no basta, hace falta ponerle ganas, y eso va por los dos lados.
    ¿ Cuántas veces te has tropezado con un buen alumno pero con pocas ganas de estudiar ?, y eso no es culpa del profesor. Otra cosa es que el profesor sea tan plano que no despierte interés en el alumnado, que también los hay.
    Ya se que tu, ahora, haces una comparativa del paso del tiempo, pero en regla general la motivación siempre ha sido la punta de lanza del estudiante.
    Cuando hice Teología sólo hubieron dos profesores que me motivaron, de 16 que tuve. Lo mismo en Historia del Arte, sólo recuerdo a Manolo Reguera.
    En Pedagogía me atrapó la que hoy es Vicedecana (A.F), y ahora en Filosofía estoy prendado de una profe que es demasié.
    Ser profesor no es fácil, y creo debe de ser vocacional. Si sólo se hace por ganarse la garrofas no funciona.
    Un abrazo
    salut

  4. No había oído ese libro y por cierto ya se quien te lo regaló ¡¡ tu padre jejejejejej , se ha delatado él sólo te has fijado ¡¡
    Por cierto hablando de libros.... ¿ Para cuando " Una vida de espanyolismo en Montmeló 2ª parte " ? jejeje
    Saludosssssssssssssssssssssssssssss ¡¡¡