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lunes, 23 de septiembre de 2013

Compra en línea

2 comentarios
 
Que los tiempos están cambiando, y de forma vertiginosamente rápida, todos lo sabemos. Lo sabemos, lo vemos y lo vivimos. Por aquí pasa gente mucho mayor que yo, que si compara la vida que llevaba de niño y la que lleva ahora se quedará pasmado. Pero es que incluso yo, que prácticamente no cuento canas (alguna que otra sí, todo hay que decirlo), miro para atrás y veo que todo ha cambiado muchísimo.

La escuela: aquel respeto hacia la figura del maestro que yo tenía en la Escola Santa Maria de Montmeló contrasta con el poco o nulo que profesan hoy los niños y niñas hacia su docente. La moneda: me habitué a la peseta, a los duros, a los cinco duros, a los veinte duros, al billete de 1000, y ahora todo va en euros. Los coches: de aquel ya lejano Renault 11, con la magnífica novedad de incorporar la quinta marcha, a estos de ahora, electrónicos casi al completo. Para mejor o para peor, pero todo cambia y no tienes tiempo ni de darte cuenta.

Algo a lo que últimamente me estoy acostumbrando, y a lo que sí encuentro de gran utilidad, es a la compra en línea. A utilizar internet como tienda para comprar aquello que tendría que remover cielo y tierra para encontrar; si lo llego a hacer. Es algo que quince años atrás, ni que incluso diez, existía. La llegada de internet a la vida diaria ha modificado muchísimo nuestra conducta, nuestros hábitos, nuestra manera de comunicarnos, y también el hecho de hacer la compra.

No me refiero a comprar verduras, ni a encargar que el supermercado de turno te traiga la comida a casa. Nada más lejos. Me refiero a portales como eBay, como Todocolección, como Iberlibro o como El Trastero, en los que puedes encontrar todo aquello que buscas con una comodidad bárbara. Adquirir aquel juguete que tuviste en la infancia y que se acabó tirando a la basura, hacerte con una pieza única para tu colección particular, volver a ver una primera edición de ese libro que leíste de pequeño y que tantos buenos recuerdos te trae... Productos nuevos, seminuevos, de segunda mano, para reparar... Todo lo que quieras lo vas a encontrar en internet, lo vas a pagar con total seguridad (si sabes en qué páginas hacerlo y en qué no) y lo vas a poder disfrutar sin tenerte que recorrer, a veces, hasta decenas de mercados dominicales. Gracias a la compra en línea he podido acabar álbumes de cromos que tenía incompletos, he adquirido radios de primera mitad del siglo XX a un precio irrisorio, he encontrado libros que ni en Sant Antoni ni en la Plaza Real había logrado...

No tiene el encanto de rebuscar entre montañas de libros, no vas a poder mirarle a los ojos y entablar amistad con el vendedor, y tampoco te va a aportar ese olor a viejo del mercadillo mientras ojeas una parada y otra, pero sí que para ciertas cosas vale pero que mucho la pena.

2 Responses so far.

  1. Miquel says:

    No lo he probado nunca...lo haré-

  2. Pues sí , con la llegada de internet la vida ha cambiado , precisamente si no hubiera sido por internet nosotros no nos hubiéramos conocido ¡¡ lo que son las cosas .....y tu alomejor no sabrías que hay un pueblo pequeño de la provincia de Sevilla que se llama Analcázar jeje .........y mucho menos no hubieramos visto un interesantísimo Recre - Ponferradina ¡¡ jajajajjajajajajja
    Suerte para dentro de 10 minutos aprox. ¡¡ claro está ahora mismo estarás en el estadio ¡¡ yo ahore me iré para el comedor para ver el partido ¡¡
    Saludos ¡¡